Una radiografía puede revelar la trayectoria vital del cuerpo, la historia vivida y lo que aún le aguarda. Tras una experiencia personal, Héctor de Anda (Jalisco, 1950) recurre a este material para elaborar sobre su relación con la enfermedad y el deterioro del cuerpo. Destinadas a un uso privado y a conservarse en un expediente médico, el artista las reutiliza para componer un dibujo configurado por recortes corporales –huesos, tejidos– que flotan en el vacío. No están agrupados según el donante o bajo ningún otro orden lógico; lo único que los une es que son fragmentos internos de origen humano.
En Autoradiográficas, el artista presenta una intervención a la estructura del museo para configurar un dibujo-vitral de nuestro propio interior. Hay un dolor latente en este collage intuitivo y visceral. Esta obra toma como punto de partida la frialdad y objetividad de la imaginería de las ciencias, haciéndolas retornar como huellas de marcas y heridas personales. Se vuelcan angustias y miedos, pero, sobre todo, esta pieza nos confronta con la inminencia del desgaste humano, recordándonos que estamos siempre expuestos a desgarrarnos, rompernos y enfermarnos.
Curaduría: Karol Wolley Reyes