El Museo Universitario del Chopo alberga muestra que reflexiona acerca de la crianza monomaternal, los cuidados y los roles de género.
La instalación parte de la biografía de la artista, quien creció junto a su madre en un refugio monomarental –estructura familiar compuesta por una madre y uno o más hijos, sin la presencia de una figura parental en el hogar– y cultivó con ella una interdependencia íntima y compleja. A partir de sus vivencias, desarrolla una obra que dialoga, desde el humor y la crítica, con las estructuras familiares, los roles de género, el trabajo de cuidados no remunerado y la importancia de la creatividad y el juego en la configuración de la identidad.
Elaborada con papel higiénico empastado y pintado con aerógrafo, la obra despliega una narrativa en viñetas de cómic que evoca las posibilidades de reimaginar, desdibujar y colectivizar las dinámicas de cuidado, recreación y sustento en las familias. Esta ficción creada por Falconi se emplaza al interior de un castillo fantástico. Así, la artista recurre a dos símbolos para reflexionar sobre la transición hacia la vida adulta y la construcción de la identidad. La cucaracha evoca el derecho al desorden y el reclamo del espacio personal; por su parte, la prisión evoca la ansiedad y el deseo de escapatoria ante las complejidades que suelen surgir en una familia de dos.
La instalación plantea la corresponsabilidad como una forma compartida de asumir los cuidados, en contraste con el modelo familiar heteropatriarcal que históricamente ha feminizado y precarizado estas labores. Sus distintas escenas dejan ver las capas complejas en la cotidianeidad de otros modelos familiares, en un recorrido que va de la supervivencia compartida a la construcción de la identidad individual; de la interdependencia y la logística del hogar a la subjetividad y la libertad personal. Leonela Falconi materializa un territorio íntimo y fantástico para reafirmar que jugar, imaginar y crear son actos de emancipación para nuevas formas de sentir y habitar el mundo.